¿Te obsesionan los exámenes? ¿Tienes pesadillas en las que te ves en tu prueba con un reloj que corre rápido e incapaz de escribir? ¿Altera a tu entorno esta ansiedad? Algo de angustia es necesaria para potenciar tus facultades intelectuales y mejorar tu rendimiento. Pero sólo “algo”.
¿Cómo evitar pasar del “algo” al “mucho”? Pon en práctica hábitos de estudio que día a día te ayuden a mejorar. Sí, prepararse para un examen requiere tiempo: es necesario adoptar una actitud para estudiar mucho y bien. Así, tu falta de confianza se transformará en seguridad, y no habrá examen que te derrote.
¿Qué puedes hacer para aprender y comprender?
Además, es importante que cuides tu alimentación, porque ayudará a reforzar tu rendimiento. Cuando estás en época de exámenes, el desgaste físico y psíquico es mayor. Y tu cerebro “consume” mucho. Frutas, verduras, legumbres, cereales, frutos secos, carnes, pescados, huevos, etc., y comer cinco veces al día, también te servirán para mejorar tu estado de ánimo. Si quieres tomar vitaminas adicionales, consulta con un especialista en salud y/o nutrición.
El café o las bebidas con cafeína te mantendrán despierto pero no servirán para que te concentres. Así que no te pases, sólo conseguirás estar más nervioso.
Intenta sacar tiempo para estudiar durante el día, y siempre a las mismas horas. Por la noche no estarás tan despejado. Y es que tu cuerpo está acostumbrado a descansar en esas horas. Y lo que es peor: irás acumulando el cansancio día tras día. Necesitarás dormir más, y entonces se irá al traste tu planificación. Cuando organices tus sesiones, piensa también en pequeños periodos de descanso. Guarda algo de tus fuerzas y de tu tiempo después del estudio para otras actividades más agradables que te ayuden a cargar las pilas.
Y cuando estés a un día del examen, no rompas la rutina que te has establecido para estudiar hasta ahora: repasa a tus horas, come bien, descansa y no te quedes despierto hasta las tantas. Tienes que llegar al día siguiente convencido de que estás preparado, sin dejar que los nervios de los demás se te contagien. Llega un poco antes y “hazte con el lugar”, intenta realizar algunos ejercicios de respiración para relajarte y… ¡que empiece el examen!
¿Cómo evitar pasar del “algo” al “mucho”? Pon en práctica hábitos de estudio que día a día te ayuden a mejorar. Sí, prepararse para un examen requiere tiempo: es necesario adoptar una actitud para estudiar mucho y bien. Así, tu falta de confianza se transformará en seguridad, y no habrá examen que te derrote.
Tenemos un plan
Organízate los temarios y fíjate plazos gracias a una planificación diaria. El tiempo para adoptar técnicas de aprendizaje adecuadas será tu aliado. Podrán retener todo lo que aprendas más allá del día de examen. Darás una lógica a lo que estudias y serás capaz de desarrollar los conceptos con tus propias palabras. Es muy importante que comprendas y no memorices como un loro, antes de interiorizar. Si sólo memorizas, en cuanto te olvides de una palabra se te romperán los esquemas y te quedarás en blanco, o te equivocarás porque no sabrás ordenar la información.¿Qué puedes hacer para aprender y comprender?
- Lee dos veces: Una primera, para hacerte una idea general; y la segunda, para analizar y subrayar las ideas fundamentales.
- Los esquemas sirven para interiorizar la información lógica y visual de la materia. Es como una foto que te servirá de base para hacer un resumen con el que las relacionarás todas. Con la práctica, te acostumbrarás a detectar los datos importantes.
No puedes “empollar” 24 horas al día
También asistes a clase o lees los contenidos desde tu casa o desde tu ordenador. Tanto si estudias de forma presencial como a distancia, el hecho de interaccionar con los compañeros y profesores te sirve para detectar los puntos importantes y que seguramente aparecerán en tu examen. Por otro lado, conocer bien a tu profesor e intercambiar opiniones con antiguos alumnos te servirán para saber las costumbres del profesor cuando programa las pruebas de evaluación.Además, es importante que cuides tu alimentación, porque ayudará a reforzar tu rendimiento. Cuando estás en época de exámenes, el desgaste físico y psíquico es mayor. Y tu cerebro “consume” mucho. Frutas, verduras, legumbres, cereales, frutos secos, carnes, pescados, huevos, etc., y comer cinco veces al día, también te servirán para mejorar tu estado de ánimo. Si quieres tomar vitaminas adicionales, consulta con un especialista en salud y/o nutrición.
El café o las bebidas con cafeína te mantendrán despierto pero no servirán para que te concentres. Así que no te pases, sólo conseguirás estar más nervioso.
Intenta sacar tiempo para estudiar durante el día, y siempre a las mismas horas. Por la noche no estarás tan despejado. Y es que tu cuerpo está acostumbrado a descansar en esas horas. Y lo que es peor: irás acumulando el cansancio día tras día. Necesitarás dormir más, y entonces se irá al traste tu planificación. Cuando organices tus sesiones, piensa también en pequeños periodos de descanso. Guarda algo de tus fuerzas y de tu tiempo después del estudio para otras actividades más agradables que te ayuden a cargar las pilas.
Y cuando estés a un día del examen, no rompas la rutina que te has establecido para estudiar hasta ahora: repasa a tus horas, come bien, descansa y no te quedes despierto hasta las tantas. Tienes que llegar al día siguiente convencido de que estás preparado, sin dejar que los nervios de los demás se te contagien. Llega un poco antes y “hazte con el lugar”, intenta realizar algunos ejercicios de respiración para relajarte y… ¡que empiece el examen!






















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